Quiero felicitar al Ministerio Público tras la lectura del
titular del 24.12.2006:
El fiscal cree que el vigilante de
los Tous disparó para «escarmentar» al asaltante
Rechaza
que el yerno del joyero actuase en legítima defensa al matar al
presunto ladrón y le advierte de que «esto no es el
Oeste»
Es demasiado fácil compadecerse de la sobrevictimizada familia
Tous, tan hábil, tan influyente, tan poderosa. Lo
difícil, pero mucho más necesario, es ser justo,
aquí y ahora.
La rápida consigna en el juzgado de 150.000 euros parece
pretender poner precio a la vida de la víctima de un supuesto
error. Pero si fuera un error (que a la vista de los vídeos yo
creo que no lo es), no sería un error aislado, sino el producto
de una perversión que ha detectado criminológicamente muy
bien el fiscal del ya conocido como caso Tous al considerar que el
yerno y jefe de seguridad de la familia de joyeros se
extralimitó en sus funciones al disparar contra un presunto
asaltante de la casa de sus suegros, que falleció. En un informe
remitido a la jueza, sostiene que Lluís Corominas no
actuó en legítima defensa -tal como argumentó el
propio acusado tras su detención- sino que «se
dirigió a la víctima con el único objetivo de dar
un escarmiento».
La familia Tous es muy escarmentadora, y lo peor es que parece que le
gusta mucho serlo. Desde hace años ha pretendido escarmentar a
docenas de imputados judicialmente por tener, vender o fabricar
cualquier cosa que se parezca a un oso, a una tulipa, o a una estrella
calada, notoriamente utilizables con absoluta libertad en
joyería desde hace más de un siglo. Han sido demasiadas
redadas policiales con incautación de mucha mercancía
perfectamente legal como para pensar que siempre se trataba de otros
errores, repetidos una y otra vez. La lectura de algunas denuncias de
los representantes legales de la familia Tous, y el celo
desproporcionado de muchos funcionarios de la Policía y la
Guardia Civil que han intervenido, deteniendo y asustando a
pequeños competidores comerciales, hace sospechar que algunos
miembros de la familia Tous han pretendido hacer del escarmiento una
filosofía que infunde respeto y admiración. Pero es
deleznable desde cualquier perspectiva moral y criminológica. En
este sentido, recomiendo la lectura de las páginas de Internet,
en las que hace tiempo que critico la escarmentadora manera que tiene
Tous de defender su negocio http://www.cita.es/falsificaciones
y http://www.cita.es/imitaciones
Comprendo que alguien pueda pensar que estoy aprovechando una desgracia
para ajustar alguna cuenta. Se equivocará. La familia Tous a
mí no me ha perjudicado directamente en nada, pero he visto lo
que son capaces de hacer sus representantes y colaboradores. Me estoy
conteniendo para no dar demasiados detalles de sus abusos corruptores,
con nepotismos y querulancias deleznables. Lo que hago es aprovechar
unas experiencias en el análisis crítico de una gran
desgracia. Sé de lo que hablo. Puede entenderse algo más
de lo que me reservo leyendo http://www.cita.es/regaloscopia
La criminalización de imitaciones lícitas es una
práctica demasiado habitual, y mata muchas más empresas,
arruinando negocios lícitos, de lo que quieren hacer creer los
criminalizadores. Pero la muerte es, por definición,
irreparable. Lo que sí se puede reparar es la mentalidad,
demasiado escarmentadora, de la familia Tous. Y habida cuenta de su
habilidad, influencia y poder, sólo existe una forma de
escarmentarles, y no puede ser otra castigando su intención de
escarmentar, en este caso, con la peor de las consecuencias posibles.
No hay dinero en el mundo que pueda compensar una sola muerte.
Afortunadamente, el fiscal y la juez del caso, parece que no se dejan
manipular y están siendo justos, prudentes y firmes.
La víctimas mortales siempre merecen la verdad,
y sus familiares justicia
y reparación.
Nunca debe permitirse que la intención de matar escarmentando se
haga pasar por un error, porque eso sí que merece un
escarmiento, por el bien de todos.