Teoría de la Racionalidad Práctica

1.- Teoría de la Elección Racional

Jon Elster justiflica y explica la conducta estructurando la teoría de la elección racional en: 2.- Decisiones con Riesgo y con Incertidumbre

Las elecciones ideales pueden hacerse gracias a una información perfecta. Pero cuando no es perfecta y hay que decidir en condiciones de incertidumbre se evidencian, se intuyen o se suponen, algunos riesgos. El riesgo se define como la situación en la que cabe asignar (estimar) probabilidades numéricas a los diversos resultados posibles de cada actuación, mientras que la incertidumbre es la situación en la que esto no puede hacerse.

El criterio de decisión normativamente correcto en situaciones de riesgo es el que maximiza la utilidad esperada.
La utilidad esperada de una opción es el promedio ponderado de las utilidades que proporcionará en diferentes estados.
El factor de ponderación es la probabilidad cada estado resultante.

Los modelos matemáticos se complican cuando existen requerimientos que han de satisfacerse (el concepto de satisfacción sustituye inteligentemente al de maximización) y por otra parte, las decisiones se toman también con aversiones a ciertos riesgos. Por otra parte, la actitud ante la incertidumbre varía mucho entre diferentes individuos en distintas opciones, de manera que podemos encontrarnos, o ser nosotros mismos, reacios a tomar decisiones en situaciones de incertidumbre y sin embargo no dudar corriendo delante de los toros de un encierro en los sanfermines.

En mi opinión, también es racional la elección condicionada por el propio estilo elegido (y entiendo que podría modelizarse mediante recursividad, segundas derivadas o representaciones de la memoria de elecciones pasadas según un modelo de experiencia condicionante para elecciones futuras), especialmente en las situaciones de satisfacción general en las que no son necesidades primarias, sino impulsos muy débiles, o muy sofisticados (todos los auténticamente culturales lo son).

También creo que existe la "duda patológica", en la que la decisión que se toma es NO DECIDIR, incluso en situaciones en las que el criterio de decisión se presenta con claridad y prácticamente sin incertidumbres. En menor grado, el tiempo que se ofrece para tomar una decisión también condiciona lo que uno mismo puede elegir (creo que todos tenemos alguna experiencia lamentable por haber decidido precipitadamente, y cuando se ha "madurado la elección" hemos percibido cómo a lo largo del tiempo nuestras estimaciones nos inclinaban nuestro criterio de decisión hacia diferentes opciones).