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Reservados todos los derechos

Accidentología y criminología del bar de carretera
Análisis y crítica de whiskerías y puticlubs
Por Miguel Ángel Gallardo, ingeniero y criminólogo,
E-mail: miguel@cita.es

La prostitución se ha estudiado, comentado, novelado, atacado y defendido desde muy diversas sensibilidades, con distintos propósitos y muy variados métodos estadísticos, econométricos, sociológicos y psicológicos. Prostitutas, organizaciones para el tráfico de esclavas sexuales y clientes tienen sus perfiles, prioridades y problemáticas. Pero no hay estudios sobre los establecimientos que atienden a camioneros y otros conductores, ni de sus afectados, desde esta perspectiva. En lo que sigue se tratará de enfocar el problema accidentológico en las carreteras, y el criminológico para los vecinos de los establecimientos en los que se ejerce la prostitución, planteando diversas medidas para su control, e incluso, en ciertos casos con claros perjudicados en lugares especialmente peligrosos.

1.- Accidentología de los bares de carretera o puticlubs
2.- El efecto criminógeno del puticlub en la comunidad
3.- Recomendaciones a los afectados, y AFECTADAS
4.- Para continuar esta investigación, pidiendo datos y apoyos

Nota importante: Este trabajo ha sido financiado por una empresa particular, sin ninguna colaboración por parte de las autoridades. Lamentablemente, aquí no tenemos nada que agradecer a ningún político, funcionario o experto, ni a ninguna institución. Debemos reservar todos los derechos para nuestro cliente, y manifestar públicamente nuestro reconocimiento no sólo por su financiación, sino también por la confianza que ha depositado en nosotros, y por el mérito de su tenecidad resistiéndose a la resignación, siempre más fácil.

1.- Accidentología de los bares de carretera o puticlubs.

El Director General de Tráfico, Pere Navarro, parece conocer muy bien la peligrosidad de los bares de carretera. Por una parte, su luminosa y sugerente visibilidad distrae a los conductores, y por otra, su actividad, con independencia de cualquier otro análisis o consideración, casi siempre está relacionada con el consumo de alcohol en grandes proporciones. Sin embargo, Pere Navarro, hasta ahora, que sepamos, no ofrece datos, sino sólo comentarios (el autor de este trabajo se los ha escuchado directa y claramente el 17 de noviembre de 2005) sobre los accidentes en los que la proximidad de un puticlub haya sido un factor coadyuvante, ni tampoco tenemos constancia de que haya ordenado controles de alcoholemia en las proximidades de algún puticlub. Nosotros ya le hemos pedido que lo haga, y le señalamos cierta whiskería para que empiece por ella.

Si no se buscan las causas de los accidentes, es muy difícil encontrarlas incluso cuando los accidentes se repiten con frecuencia en ciertos tramos de carretera. Entre las causas de muchos accidentes hay distracciones producidas por la visibilidad de los bares de carretera, y por el consumo de alcohol casi obligado en ellos. Una whiskería de carretera no tiene otro fin que atraer a clientes y proporcionarles alcohol y prostitución. Las autoridades pueden, y también deben, controlar su actividad que en muchas ocasiones no es la que se declara. Hay establecimientos con licencia de cafetería que ni siquiera tienen cafetera, y que utilizan potentes luces de colores iluminar la palabra whiskería.

Pero nadie pregunta al conductor distraído, que ha tenido un grave accidente, qué es lo que le distrajo, ni al conductor bebido, cuando se le detecta en un control de alcoholemia, dónde bebió lo que bebió. Pero en algún sitio lo bebió, y una whiskería a alguien tiene que servir alcohol, necesariamente. La inmensa mayoría de los clientes de los puticlubs, bares de carretera o whiskerías acude sólo, y sale sólo, de manera que tendrá que conducir después de haber consumido alcohol. Podrían hacerse algunas estimaciones utilizando el teorema de Bayes para inferir las probabilidades condicionadas, pero para ello sería necesaria una voluntad política que, pese a los comentarios del Director General de Tráfico, Pere Navarro, nadie ha tenido hasta ahora.

El consumo de alcohol en bares de carretera resulta especialmente peligroso para los conductores de camiones, vehículos muy pesados, y sobre todo, son extremadamente irresponsables cuando beben transportando mercancías peligrosas. Tampoco parace que haya un control mayor del grado de alcoholemia de estos conductores, pero estamos investigando un caso paradigmático y extremadamente preocupante, del que se ofrecen algunas referencias en http://www.cita.es/presionar/casarrubios

Lamentaremos mucho tener que ofrecer algunos datos dramáticos, porque preferiríamos que se controlasen ciertos lugares especialmente peligrosos para la circulación, pero ya hemos avisado al Director General de Tráfico, Pere Navarro, al Delegado Provincial de Tráfico en Toledo, y a varios Guardias Civiles que no parecen querer darse por enterados de la peligrosidad accidentológica de cierta whiskería, que seguimos investigando, en la dirección propuesta en http://www.cita.es/puntos/negros

2.- El efecto criminógeno del puticlub en la comunidad

Cualquier factor criminógeno es muy difícil de medir, porque para precisarlo con exactitud habría que disponer de datos de toda la criminalidad de una determinada zona, y estimar con rigor cuál sería la criminalidad si no existiera ese factor, hipotéticamente. Y no hay facilidad alguna para ello por parte de las autoridades que suelen confabularse en una conspiración de silencio. Los alcaldes de los municipios en los que hay un puticlub no pueden negar su existencia, pero mantienen silencio, o un discurso ambiguo y contradictorio respecto a la política municipal aplicable. Incluso hemos escuchado a la alcaldesa de Casarrubios del Monte que a ella nadie le ha probado que se ejerza la prostitución en la Whiskería Oriental y no admite ningún planteamiento probatorio a pesar de las numerosas irregularidades de todo tipo que se aprecian a simple vista en tan peligroso local. Casarrubios del Monte es todo un ejemplo de lo que es capaz de tolerar un ayuntamiento a una whiskería, porque no sólo está en la entrada de la Urbanización Calypo Fado (Km. 37 de la carretera de Extremadura), sino que hay dos colegios, uno público y otro privado, a muy poca distancia de la Whiskería Oriental. Esta problemática concreta se ha analizado en una infructuosa reunión con la alcaldesa, el secretario municipal y varios concejales de Casarrubios del Monte que ya conocían lo publicado en http://www.cita.es/presionar/casarrubios

Pero buscando la categorización de las problemáticas, más allá de los casos particulares, los puticlubs de carretera sólo pueden prosperar si algunos indignos miembros de la Guardia Civil los toleran, y esa tolerancia es la causa de la causa de múltiples problemas. En una búsqueda realizada el 18 de noviembre de 2005 el Web del Ministerio del Interior WWW.MIR.ES ofrece 310 páginas condenando actividades relacionadas con la prostitución, y el de la Guardia Civil WWW.GUARDIACIVIL.ORG sólo 23. Merece la pena citar aquí literalmente el titular del comunicado de la Guardia Civil:
http://www.guardiacivil.org/prensa/notas/noticia.jsp?idnoticia=1783
26/07/2005

Liberadas 7 mujeres rumanas obligadas a ejercer la prostitución

    Las mujeres, dos de ellas menores de edad, debían entregar todo el dinero que ganaban a excepción del importe justo para pagar el alojamiento

    Las engañaban con un falso trabajo de camarera y, tras introducirlas en España con pasaporte falso, las obligaban a prostituirse

 La Guardia Civil en la denominada operación “SILENCIO”, desarrollada en las provincias de Alicante, Madrid, Burgos y Toledo, ha desmantelado una red de ciudadanos rumanos que introducía en España a mujeres procedentes de Rumanía para obligarlas a prostituirse.


La falacia policial consiste en hacer propaganda de operaciones como la llamada "SILENCIO" por la propia Guardia Civil, y al mismo tiempo, que algunos de sus miembros toleren, e incluso protejan con cierta complicidad, el descarado negocio de establecimientos como la Whiskería Oriental en el Km. 37 de la carretera de Extremadura, en el término municipal de Casarrubios del Monte en la provincia de Toledo. Cada consumición de bebidas alcoholicas o no (es difícil imaginar a un cliente de la whiskería tomando sólo un refresco), cuando no se pagan, y por supuesto, también cada relación sexual en sus habitaciones, por muy consentida que sea, de un Guardia Civil en esa whiskería, es un delito gravísimo que debería de ser rigurosamente investigado por asuntos internos.

La fenomenología criminal del puticlub de carretera empieza por la perversión de la Guardia Civil, y también del alcalde y concejales del municipio en el que se establece, porque introduce en la política y la policía local un elemento distorsionador capaz de acabar pervirtiendo a toda la comunidad indefensa al no poder confiar ni en sus representantes, ni en la policía municipal o en la Guardia Civil. Y cuando ni siquiera se puede confiar en la Guardia Civil, existe un problema criminógeno gravísimo. Es posible que alguien considere exagerada esta afirmación. Si es así, también considerará exagerada esta noticia de la Agencia EFE:

09/07/2003 EFE
30 años a un guardia civil que protegía un 'puticlub' en Barcelona
BARCELONA. El fiscal pide 30 años para un sargento de la Guardia Civil por proteger las actividades de un club de alterne de Calella (Barcelona) en el que se obligaba a prostituirse a extranjeras, por utilizar gratuitamente sus servicios y por vigilar con el coche patrulla a las mujeres. EFE 

EUROPA PRESS diferencia el sexo femenino de la fiscal, y da algunos detalles más sobre esta noticia:
CATALUNYA .- Juzgan a un sargento de la Guardia Civil como presunto miembro de una banda de proxenetas 
...La amistad entre el agente y el propietario del club sumió a las mujeres obligadas a ejercer la prostitución en el club 'Marta' en el "mayor desamparo y desesperación", al no poder denunciar su situación ante la autoridad, cuyo máximo responsable en la localidad de Calella era el sargento encausado. Según la fiscal, el sargento además realizaba una "labor de vigilancia" consistente en "patrullar con el coche policial por los alrededores del club especialmente en la zona de los apartamentos donde se encontraban las chicas con el objeto de controlar que no saliesen".... EUROPA PRESS

Lamentablemente, hasta ahora, muy pocos jueces de instrucción han estado dispuestos a indagar en las conexiones policiales de los proxenetas. Los fiscales (con alguna honrosa excepción como la de la noticia anterior) están ignorando, y lo que es peor, están consiguiendo que se ignore judicialmente la problemática policial más interna de la prostitución. En algunos casos, la pasividad de los fiscales en estas materias debería de ser denunciada ante la inspección de la Fiscalía General del Estado. La corrupción también puede existir en el Ministerio Público, y la prostitución organizada no es, porque no puede ser, ajena a ella. Si algún fiscal quiere querellarse por la afirmación anterior, es posible que antes en el CESID y ahora en el CNI, Alberto Saiz Cortés, Jorge Dezcallar de Mazarredo, Javier Calderón Fernández, Félix Miranda Robredo y Emilio Alonso Manglano tengan que hablar, todos y cada uno de ellos, de prostitución y de fiscales más de lo que les gustaría, porque la investigación de los fiscales, y también la de la Guardia Civil, es un asunto de inteligencia de Estado, y con la inteligencia del Estado debe tratarse incluso judicialmente, le guste o no a los dos magistrados del Tribunal Supremo encargados de encubrir, legalmente, o al menos, con la llamada apariencia de buen derecho,  estos asuntos, judicialmente siempre turbios y turbulentos. Si ciertas prostitutas hablasen de ciertos agentes de la inteligencia oficial... algunos políticos, militares, diplomáticos, altos cargos o funcionarios, pero también varios jueces y fiscales, temblarían.

El cinismo policial alcanza niveles escandalosos, ofendiendo a toda inteligencia, cuando se pretende criminalizar en campañas publicitarias del Ministerio del Interior a la piratería de la propiedad intelectual por el llamado Top-Manta, pero también cuanto molesta o reduce el negocio de algunos patrocinadores policiales como la Sociedad General de Autores Españoles SGAE, Federación Antipiratería, EGEDA, AFYVE, BSA y otras entidades querulantes y extorsionadoras, relacionando la piratería con la trata de blancas y el narcotráfico. Hace falta ser muy mal policía para tratar de engañar de esa manera, y esa campaña criminalizadora debería avergonzar al Ministro del Interior. Por esa lógica absurda, la Guardia Civil debería buscar copias de CDs y DVDs piratas en los puticlubs de carretera, pero la lógica más sensata recomendaría que mirasen antes a sus propios hijos y amigos cuando presumen de tener software, documentos y contenidos audiovisuales por los que no han pagado nada. Ellos, al menos, no pagan. La experiencia demuestra que los piratas más piratas, están entre los que persiguen la piratería, me acusen de lo que me acusen por denunciarlo aquí, y así. Es muy probable que los policías más puteros se encuentren entre los que se supone que deberían controlar y reprimir la prostitución más organizada. El caso del Guardia Civil de Calella, lamentablemente, no es infrecuente. Sería muy interesante poder documentar ciertos expedientes policiales, relacionados con la prostitución, en asuntos internos.

La prostitución y la consumición de bebidas en carretera genera unos ingresos en dinero negro que engrasa los mecanismos más perversos del poder local, y también los de la policía. Pero además, la barra del bar es una fuente de inacabables confidencias que permiten ejercer un poder muy eficaz. Las relaciones entre propietarios y encargados de bares de carreteras con concejales, sus policías municipales y guardias civiles tienen algo de simbiótico. Es un error simplificar esa corrupción. Hay que observarla en todas sus sutilezas, a veces, en contactos aparentemente muy alejados del bar de carretera.

La Guardia Civil está organizada territorialmente, pero también por especializaciones, como la Guardia Civil de Tráfico, que conoce perfectamente la peligrosidad de los bares de carretera, seguro que mucho mejor que el Director General de Tráfico, Pere Navarro, al que informan. Sin embargo, los locales en los que se ejerce la prostitución, precisamente por sus conexiones con el crimen organizado que siempre pretende corromper a la policía, en la Guardia Civil son, o deberían de ser vigilados, controlados y cerrados cuando son conflictivos, criminógenos o ilegales, por la Unidad Central Operativa (UCO). Lamentablemente, existe un efecto fantasmal, o fantasmagórico, que hace pensar que un puticlub, por el mero hecho de estar abierto, pueda formar parte de un operativo confidencial de la Guardia Civil. Y así, con ese mismo tipo de desvalores morales, aprovechándose de la información y del miedo, llegó Luis Roldán a ser lo que fue.

La Guardia Civil siempre ha pagado un altísimo precio por los repugnantes servicios de confidentes y membrillos. Posiblemente, en estos momentos, la mayor vulnerabilidad de la moral del colectivo pueda estar mucho más relacionada con la prostitución de carretera, que con el tráfico de drogas o con cualquier tipo de terrorismo. Y algunos estamos dispuestos a investigar y denunciar cualquier relación entre un Guardia Civil y un bar de carretera o puticlub. Sería una ingenuidad combatir ciertos crímenes sin confidentes, pero la pregunta es, ¿realmente se utilizan para perseguir delitos? Cuando el operativo policial sólo es un pretexto para mantener ciertos privilegios o consentir delitos como los que se cometen en los puticlubs, hay una falta de deontología que nadie conoce mejor que los policías que no están de acuerdo con esa tolerancia, pero no tienen poder para actuar. En este sentido, se recomienda la detenida lectura de la página de Internet http://www.cita.es/policial

Una vez que el local se ha hecho "respetar" a los agentes de la Guardia Civil, la corrupción municipal es mucho más fácil. Siempre hay algún concejal putero (algunos alcaldes tienen una filosofía política descaradamente prostituida y prostituidora de cuanto controlan) que frecuenta el local porque se siente suficientemente respaldado políticamente, o porque ya no va a volver a presentarse a unas elecciones y acaba legalizando cuanto se le pida de la manera y con los medios que pueden pedírselo en un bar de carretera o puticlub. Muchos ex-alcaldes y ex-concejales lo han hecho, bastantes más lo están haciendo ahora mismo, y lo que es peor, no parece que nadie esté preocupado por lo que debería evitar que se sigan legalizando muchos más en el futuro. Sus policías municipales o son testigos, o son cómplices, porque no existe ninguna tercera opción.

El efecto de un puticlub en la comunidad es claramente criminógeno, porque el mundo de la delincuencia y el de la prostitución guardan una estrecha relación (ver "Psiquiatría Criminal y Forense", Capítulo V "El Sexo y su Incidencia en el Crimen" apartado 10 "La prostitución", del Dr. José Antonio García Andrade, 1996, pág. 141 y ss.). Podrán negarse otras evidencias, pero no ésta.

Tal vez el mejor indicador de tal efecto sea la criminalidad juvenil que se desarrolla en su entorno. Por una parte, los jóvenes varones, estimulados hasta por el olfato, tienen a la vista un atractivo desafío, y es entendible criminológicamente, pero no comprensible responsablemente, que el líder de los adolescentes sea el primero en relacionarse primero con el ambiente, luego con las prostitutas, y finalmente con el propietario del puticlub. El prostíbulo marca un antes y un después en la vida de un joven, para todo joven que lo visita, y aunque la proximidad a un prostíbulo no condicione inexorablemente esa primera visita, sí que la atrae. Es posible que un joven que vive, juega o estudia cerca de un prostíbulo se inicie en otro, pero en ningún caso es una influencia positiva. Las bandas de delincuentes juveniles frecuentemente se nuclean y consolidan entorno a un prostíbulo.

Por otra parte, en las niñas y adolescentes, la presencia de prostitutas reconocibles como tales desequilibra irreversiblemente su desarrollo sexual y afectivo, hasta llegar a extremos de conductas como la del conocido síndrome de la niña-prostituta. El chantaje emocional que hace a sus padres una joven que tiene como referente a una atractiva prostituta a la que conoce, y con la que puede hablar, reír y soñar, es una tortura familiar que sólo comprende plenamente quien la ha vivido de cerca.

La presencia de un prostíbulo provoca en el subconsciente colectivo una compleja sensación de impunidad, perversión y morbo que necesariamente tiene una influencia en el clima familiar, en la violencia doméstica, y en los malos tratos a mujeres. ¿Que trato puede esperar una mujer del marido que vuelve de pagar por las atenciones de otra? ¿Qué puede esperarse de quien tiene una orden de alejamiento y un prostíbulo muy cerca?

La cosificación de la mujer, la esclavitud sexual de las menos inteligentes, la banalización mercantil de las relaciones sexuales, no son sino claros síntomas de problemas sociales en general, y psicológicos en particular, que tienen puntos de acumulación en los puticlubs de carretera, y tendencias con pronósticos muy preocupantes. Una vida en la que cada día el trabajo empieza en una furgoneta o minibús que recoge a infelices, y termina devolviéndolas extenuadas, desgarradas, intoxicadas, envenenadas y engañadas una y mil veces por las una y mil caras de cada caradura al que entregan su cuerpo, no puede terminar bien. Habrá alguna Marquesa Brinvilliers (Marie Madeleine d’Aubray es un personaje estudiado por Lombroso por su multiplicidad criminal), pero lo más frecuente es encontrar indocumentadas esclavizadas que nunca han conocido una alternativa profesional mejor que un bar de carretera, y cuyo pronóstico es realmente malo.

A diferencia de la prostitución urbana, en que la prostituta puede abandonar fácilmente el lugar de trabajo, el puticlub de carretera se convierte en una auténtica cárcel en el que las prostitutas están sometidas a todo tipo de chantajes, amenazas, coacciones y guerras psicológicas imposibles de describir con palabras, porque hasta para salir del local dependen del proxeneta (en algún caso incluso utiliza perros agresivos para disuadir o impedir las fugas), y esa dependencia se extiende a toda su actividad, a su vida, e incluso a su familia, esté donde esté. Se ha escrito mucho de las deudas impagables, del vudú, y de las coacciones a las prostitutas que lo son para alimentar a sus hijos o familias lejanas. Pero también hay complicidad, entrega y resignación por pérdida de la autoestima de la prostituta que renuncia incluso a poder abandonar el prostíbulo. Como dice el Dr. García Andrade (literalmente, en la obra antes citada, pág. 144 "Las escasa dotación de inteligencia, es quizá uno de los rasgos más comunes entre las prostitutas" aunque también describe y analiza algunos casos históricos excepcionales y más adelante hace una profunda introspección en "el veneno, la mujer y el crimen" que hace temer una gran cifra negra de delitos cometidos por mujeres que nunca son descubiertas), las mayoría de las prostitutas no destaca por su inteligencia, y probablemente las menos inteligentes de todas las prostitutas se encuentren, precisamente, en los bares de carretera.

Es inconcebible la prostitución sin droga, porque aunque haya quien pueda vivir de una sin la otra, lo cierto es que existe una clara interdependencia y una retroalimentación entre ambos vicios, y más aún, entre ambos negocios. Es posible que haya prostitutas que nunca hayan probado ninguna droga, y también es posible que algún narcotraficante jamás haya visitado un prostíbulo en toda su tormentosa vida. Pero es mucho más frecuente la relación de interdependencia entre unas y otros, que la ausencia de relación. En cada época, y en cada lugar, las relaciones entre prostitución y droga pueden variar, pero la relación permanece y merece ser especialmente vigilada por la sociedad. El vecindario de un puticlub tiene derecho a mayores medidas de seguridad en la lucha contra el narcotráfico, y también tiene mayores obligaciones, especialmente en la colaboración con quienes deben impedir el tráfico de estupefacientes que habitualmente motiva, financia y manipula al negocio de la prostitición.

Existen otros muchos efectos criminógenos que afectan, e incluso contagian, al vecindario del puticlub. Pero también existen reacciones desproporcionadas, casi siempre imprevisibles, y a veces muy difíciles de comprender. También son peligrosas esas reacciones con tintes inquisitoriales, porque debe de ser la sociedad, a través de sus representantes, y de la policía, la que vigile y hostigue al prostíbulo, y los que pretendemos que alguno se cierre no tenemos otra alternativa que no sea la de presionar y presionar, y seguir presionando a las autoridades de las que dependa. Y eso es lo que ofrecemos aquí, y en http://www.cita.es/presionar

Hay que recordar que prostituirse no es un delito, pero prostituir sí que lo es, y muy grave. Quien no aprecia la diferencia entre prostituirse y prostituir tiene un grave problema que hará que pueda ser manipulado fácilmente por quien puede proporcionarle placeres, información, o recursos económicos. Y quien no demuestra conocer bien la que hay en su área de responsabilidad, no merece ni un solo voto, ni un solo cargo, ni un solo apoyo. Algún político que utiliza la táctica del avestruz frente a los proxenetas, debería perder la cabeza a ras de suelo. Y los políticos que hostiguen a los proxenetas, y más aún los que sean capaces de denunciarles, especialmente cuando tratan de corromperles, merecen todo nuestro apoyo, al menos, para esta causa.

La prostituta merece todo el apoyo social, psicológico, sanitario e incluso económico que realmente necesite para salir de una vez por todas de su infierno, pero el proxeneta merece la condena, sin paliativos ni atenuantes, de toda la sociedad, que también debe de condenar a los políticos y funcionarios cómplices, cooperadores necesarios, o encubridores de su negocio. Y el vecindario debe ser lo suficientemente inteligente como para diferenciar a la una del otro en su trato, y en sus denuncias.

3.- Recomendaciones a los afectados, y AFECTADAS

No hay dos poblaciones iguales, ni dos carreteras iguales, y nunca habrá dos puticlubs de carretera exactamente iguales. Pero el problema es esencialmente el mismo, y los afectados pueden ser conscientes o no del efecto que producen. Lo importante es que los afectados sepan que pueden ejercer sus derechos, y que los defenderán mejor si conocen cómo otros han denunciado este tipo de locales. Sería muy bueno poder constituir una asociación de afectados y perjudicados.  Es fácilmente previsible que  haya muchas más mujeres que se consideran afectadas, que hombres. De hecho, son las mujeres de los responsables de que existe, se tolere o prospere un puticlub las que más y mejor argumentan. Muchas de los datos y propuestas de este trabajo parten de la inteligencia femenina, siempre superior a la mía.

Hay muchos tipos de afectados, pero los que más nos interesan, aquí y ahora, son los vecinos que ven cómo su seguridad, su calidad de vida, y el valor de su patrimonio inmobiliario se reduce al tiempo que el puticlub desarrolla su actividad. También nos interesan las víctimas de puticlubs mal situados por sus posibles efectos sobre la circulación. Para comprender nuestro interés y vocación basta leer http://www.cita.es/puntos/negros

La inmensa mayoría de las víctimas de accidentes en los que el bar de carretera, o las bebidas que se hayan tomado en él otros conductores, hayan sido determinantes para que se produzca el siniestro, muy probablemente ignorarán por completo que tuvieron un accidente por culpa de la distracción o de la alcolehemia que tal vez no se hubiera producido de no haber estado allí un bar de carretera. Pero habrá casos en los que se pueda hacer responsable civil a quien adjudicó una licencia, o a quien la explota, o a quien explota un negocio sin licencia, y en todo caso, siempre serán responsables los políticos que podrían haber eliminado un factor de riesgo accidentológico, y no lo hicieron. No basta con que el Director General de Tráfico, Pere Navarro, haga comentarios sobre los riesgos de los bares de carretera. Tiene que hacer algo por reducirlos ahora que los conoce y los reconoce. Si no lo hace, será responsable político de esos accidentes, y toda la sociedad debe de exigirle esa responsabilidad. Sería muy recomendable que empezaran a pedir esas responsabilidades las compañías aseguradoras. Un puticlub puede convertir a un tramo de carretera en algo más peligroso para quien pasa por allí, y más costoso para quien paga los costes y las indemnizaciones de los accidentes.

Tampoco hay que ser tolerantes con las pequeñas molestias (ruídos por la música alta, aparcamientos incorrectos, suciedad, etc) que producen los puticlubs o bares de carretera. Los dueños de estos negocios se creen que tienen alguna inmunidad por sus relaciones con Guardias Civiles corruptos que confunden la información con el derecho de pernada, y las vigilancias con sus vicios, o la dedicación a su servicio con la corrupción por sus braguetas. Tarde o temprano se acaban conociendo a todos los amigos del dueño del prostíbulo, y precisamente cuando se les conoce, parece que dejan de ser tan amigos. Las mujeres, incluso de los más corruptos, sienten asco por ese tipo de amigos. Y la Mujer (con mayúscula), que es siempre el elemento imprescindible para un prostíbulo, es también quien determina su final, porque saben que es el mayor riesgo para la unidad familiar, para la estabilidad emocional, y para la decencia.

El estudio de los prostíbulos enseña mucho de la sociedad que los alberga. Todo cuanto se esconde es criminológicamente relevante. Y hay que estudiarlos sin complejos, porque son precisamene los complejos los que los posibilitan. Lamentablemente, muchos hombres creen que no pueden hablar de este problema, que no se resuelve hasta que se habla, se escribe y se actúa sobre él. Otros, pretenden confundir la libertad sexual con el beneficio de un negocio morboso donde los haya, cuyos cómplices a veces están muy conectados con el poder local. Y todos los que alguna vez van, temen que se pueda probar que han ido a un puticlub.

Las perversiones, tanto en la psicología, como en la sociología, se reducen cuando se pueden medir, cuando se investigan, cuando se revelan. Y hay muchos afectados por puticlubs que tienen derecho a pedir que se les fiscalice, que se les inspeccione, y que se sancionen y se cierren cuando las autoridades lo decidan. Si hay motivos y las autoridades no actúan, se debe intentar cambiar a las autoridades, aunque sólo sea por este motivo.

La campaña del Ayuntamiento de Madrid "Porque tú pagas, existe la prostitución", liderada por el Alcalde Alberto Ruiz Gallardón y la Concejala de Asuntos Sociales, Ana Botella, tiene varios aspectos positivos, y uno claramente negativo. No deseamos discutir aquí la legitimidad de esa campaña, sino la eficacia. En nuestra opinión, lo peor es su carácter veladamente sexista, porque el hombre medio puede sentirse acusado, y la mujer acusadora. Las acusaciones son para los fiscales y los juzgados. Los políticos deberían hacer un planteamiento más inteligente, y menos excluyente. Es fácil poner anuncios con fondos públicos abundantes. Es difícil prestar atención a los problemas reales, con escasos recursos privados, como intentamos hacer aquí. Y en cualquier caso, la respuesta que merece esa campaña es, "porque vuestros compañeros de partido lo consienten, existen locales dedicados a la prostitución organizada".

La política y el discurso de partidos y líderes respecto a la prostitución en general, y a los puticlubs de carretera en particular, es muy contradictoria. En el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) hemos detectado una sospechosa pasividad en toda la jerarquía del aparato, desde la Alcaldesa de Casarrubios del Monte ten Toledo, hasta el Álvaro Cuesta que es el máximo responsable en política municipal (su secretaria Esther y Carlos Daniel Casares son testigos de esta pasividad que hemos denunciado) pasando por los secretarios de organización del PSOE en Toledo y en la Comunidad de Castilla La-Mancha, José Luis González (cuya secretaria se llama Elena) y Patrocinio Gómez (su secretaria se llama María). Pero hasta ahora no ha sido mucho mejor la actitud del Partido Popular en la zona.

La corrupción municipal es una de las mayores lacras de la democracia. Y la complicidad con la prostitución es la corrupción de las corrupciones, tras la cual todo lo peor es posible. En este sentido, es recomendable un libro titulado "Corrupción municipal. Por qué se produce y cómo evitarla" de José Manuel Urquiza, Ed. Almuzara, 2005. Pero cada caso es un mundo y merece un estudio especial con unas recomendaciones particulares. Algunos consejos deben darse confidencialmente, porque sería una ingenuidad imperdonable publicar todo lo que deben hacer los afectados.

Nosotros, mi empresa y yo que asumo toda la responsabilidad legal sobre lo que aquí se manifiesta, y también algunos afectados, y afectadas, que han hecho un muy meritorio esfuerzo para hacer posible este trabajo, estamos a la disposición de quien necesite ayuda para afrontar un problema que no debe ser inconfesable, sino que debe ser rigurosamente investigado y tratado administrativa y judicialmente. En algunos casos, debe de denunciarse la pasividad, o la complicidad de la Guardia Civil, pero para ello existe su régimen disciplinario, que hemos reproducido íntegramente en http://www.cita.es/policial/normativa.htm

Otras páginas que pueden ser interesantes para los afectados son:

El caso de Casarrubios del Monte en Toledo, por la Whiskería Oriental (Km. 37 de la carretera de Extremadura) denunciado en http://www.cita.es/presionar/casarrubios

Iniciativas y procedimientos generales de presión a cargos electos en http://www.cita.es/presionar

En cuanto la corrupción policial, estamos trabajando actualmente en lo que puede verse en http://www.cita.es/policial

4.- Para continuar esta investigación, pidiendo datos y apoyos

Como se indica en la nota inicial, este trabajo ha sido financiado por una empresa particular, sin ninguna colaboración por parte de las autoridades. Lamentablemente, aquí no tenemos nada que agradecer a ningún político, funcionario o experto, ni a ninguna institución. Debemos reservar todos los derechos para nuestro cliente, y manifestar públicamente nuestro reconocimiento no sólo por su financiación, sino también por la confianza que ha depositado en nosotros, y por el mérito de su tenecidad resistiéndose a la resignación, siempre más fácil.

Sin embargo, algunas personas con dramáticos testimonios, especialmente de muy inteligentes mujeres que perciben con claridad el efecto perverso de la tolerancia hacia la prostitución en bares de carretera, y los documentos que vamos recopilando sobre la gravedad de este problema, su accidentología y criminología, nos están motivando para abordar más de un caso al mismo tiempo, por lo que podemos y queremos ofrecer consejo y servicios profesionales a quienes se sientan perjudicados o afectados por este preocupante fenómeno. El primero de ellos es el de armarse de valor, y cargarse de pruebas para ejercer toda la presión que sea posible, lo antes posible, precisamente donde más vergüenza le dé a quien sea más responsable de la existencia, o de la prosperidad, de un puticlub. Empezando por el alcalde y todos sus concejales, la Guardia Civil de la zona, la Delegación de Tráfico de la Provincia, y cuanto cargo público, electo o funcionario, frecuente ese tipo de locales, porque si ellos tienen derecho a frecuentarlos, los ciudadanos, votantes o no, tienen también pleno derecho a informarse y a informar sobre cualquier autoridad que los frecuente. Con lo único que hay que tener prudencia es con la posibilidad de error, o con la interpretación desproporcionada, pero siendo cierta la visita de una autoridad o funcionario, y siendo veraz la información, no hay posibilidad de que prosperen querellas o demandas por un supuesto derecho al honor que la autoridad o funcionario no respeta en sí mismo.

Confiamos en que, además de particulares, habrá también algún municipio cuyo ayuntamiento repudie y combata la prostitución en bares de carretera. En estos casos, varios profesionales podemos ofrecer servicios de calidad, inteligencia e información por minutas de honorarios tan ajustados como los que pueden verse en http://www.cita.es/tarifas

Muy especialmente, queremos, y en todo caso, debemos confiar, en la sensibilidad y la inteligencia de las Concejalas de Asuntos Sociales, Consejeras Autonómicas, altos cargos del Instituto de la Mujer, Diputadas y Senadoras, porque son ellas las que, incluso si no se hubiera publicado este trabajo, han de comprender mejor que nadie lo que nuestro cliente y patrocinador pretende en Casarrubios del Monte (Toledo), y yo también en cualquier otro lugar con un problema semejante. Esperamos y deseamos que pronto haya mujeres con mando en las Policías Municipales, Guardia Civil, y en la Policía Nacional, porque sin ellas, esos cuerpos seguirán estando ciegos, por el alcohol y las tentaciones a las que ellas son inmunes, más perceptivas, y en muchos casos, son las auténticas víctimas por su más respetable condición de mujer.

Pero lo que más deseamos ahora es información, especialmente procedente de expedientes y sumarios instruidos judicialmente que nos permita contribuir a la doctrina para el control y represión de la prostitución organizada. Para conseguir datos, estamos considerando ejercer la acción popular, amparados por el artículo 125 de la Constitución Española, en algunos casos extremadamente relevantes y preocupantes. Para ello, pedimos ayuda y consejo a todo el que pueda y quiera comprender lo que aquí se pretende. Tal vez así puedan hacerse, algún día, la preguntas que la Guardia Civil, o los Fiscales, no se atreven a hacer.

(continuará)
Accidentología y criminología del bar de carretera
Análisis y crítica de whiskerías y puticlubs
Por Miguel Ángel Gallardo Ortiz , E-mail: miguel@cita.es
Para cualquier aclaración llame al Tel 914743809 o al móvil 619.77.64.75
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