Genética forense y criminológica

Ciencia y tecnología al borde de un gran éxito histórico

 

© 1997, Asociación Española de Criminólogos

© 1997, COOPERACIÓN INTERNACIONAL EN TECNOLOGÍAS AVANZADAS

© 1996, 1997 Miguel Angel Gallardo,

con E-mail: miguel@cita.es

 

"El conocimiento del Hombre es el fundamento de toda cuestión moral, centro de los problemas éticos de la biomedicina, que no puede renunciar a un diálogo continuo de las ciencias empíricas y sociales, abierto a la historia, de forma totalmente consciente, y que conducen al Hombre en su madurez al encuentro con el Sí-Mismo".

Dr. José Antonio García-Andrade, Médico Forense, Granada, 1996.

 

Las pruebas de identificación por análisis de ADN descritas en recientes congresos y obras colectivas como "Advances in Forensic Haemogenetics" demuestran que las pericias genéticas ya son económicas, sencillas, rápidas y fiables. Además, la tecnología genética está abriendo nuevas posibilidades de gran amplitud y creciente interés criminológico, mucho más allá del estudio de la huella genética, entrando de lleno en la certificación por exhaustividad. Las pruebas excluyentes ya están al alcance de muchos laboratorios, pero las concluyentes, basadas en la relación entre genotipo y constitución física y psíquica del individuo, todavía están por explorar y aplicarse.

 

El análisis funcional de secuencias de nucleótidos representadas informáticamente por series de dos bases púricas y otras dos pirimidínicas, es decir, de codificaciones digitales con cuatro únicas posiblidades, está haciendo posible obtener detalladas conclusiones no sólo somáticas, sino también psicológicas. No estamos muy lejos de ver cómo el genoma humano es completamente descodificado, y es prácticamente seguro que muchas de las viejas teorías de la personalidad criminal (ver el capítulo XI del "Manual de criminología" de nuestro profesor García-Pablos Molina) se revitalizarán por las evidencias genéticas de ciertas psicopatías, y probablemente, también por cierto morbo frívolo.

 

Algunos criminólogos y especialistas en diversas técnicas ya estamos trabajando aquí para aplicar la "genética personal" a los colectivos más difíciles en las situaciones más necesarias.

 

Técnicamente hemos observado que la instrumentación utilizada para codificar informáticamente el ADN es cada año más potente, económica y manejable. La principal dificultad de su uso, en nuestra opinión, reside en que existen varios sistemas de representación digital del ADN, y en que la genética moderna todavía no dispone de nada parecido, aunque sólo sea conceptualmente, a la tabla periódica de los elementos químicos, que resulte universalmente aplicable a los genes humanos. Si se estableciera un único sistema de representación genética optimizado según los criterios de la teoría de la información, en pocos meses los científicos americanos, japoneses y europeos que ahora aplican complejos sistemas expertos y grandes ordenadores vectoriales para analizar series de nucleótidos, podrían disponer de simples periféricos conectados a un buen PC que sistemáticamente obtuvieran de una pequeña muestra de ADN un gran archivo digital almacenable, por ejemplo, en un CD-ROM.

 

Existe un proyecto para instituir un cementerio genético, garantizando técnica y jurídicamente la preservación del ADN durante muchos años. De las conclusiones a las que se llegue por el análisis de muchos genotipos de los que también se conozca un perfil biográfico y su fenotipo, es decir, la influencia del medio, la criminología podrá comprender fenómenos delictivos (psicopáticos) o marginales (sociopáticos) y, tal vez, anticiparse a ellos eficazmente, siempre respetando el Derecho.

 

Un paso mucho más ambicioso, polémico y difícil, se daría si la "psicogenética" se pudiera llevar a las prisiones. El primer objetivo sería el delincuente compulsivo que decididamente lucha contra sus propias tendencias naturales, siempre que sea capaz de comprender su predisposición genética y cuanto la biomedicina puede hacer para controlar patologías de su conducta. La pregunta es, delincuentes o no, ¿cuántos estaríamos dispuestos a analizar, comprender y superar nuestro propio genoma? Tal vez la respuesta también esté escrita en el ADN de algún cromosoma que sólo pueda encontrarse en "el Sí-Mismo" de nuestra cita.

 

Miguel Angel Gallardo es Criminólogo (U. Complutense), Ingeniero Superior (UPM) y Vocal para las Relaciones Internacionales de la Asociación Española de Criminólogos (AEC).

 

Más información puede obtenerse en el dominio de Internet <http://www.cita.es>

 

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